Energías Renovables, un futuro brillante. ¡Naturalmente!

  • 30 octubre, 2012

Son muchos los comentarios y opiniones en relación a las energías renovables y a su grado de implantación pero desgraciadamente es muy escaso el rigor que acompaña a estos comentarios. Uno de los argumentos más utilizados por sus detractores es que “las energías renovables son muy caras”. Pues bien, este es el paradigma de la falta de rigor y conocimiento sobre la materia. Analicemos con exactitud el coste energético. El siguiente gráfico explica muy sencillamente los principales procesos de negocio en el ciclo energético: generación, transporte, distribución y comercialización.

 

El precio de la electricidad. ¿Cómo se forma su coste?

Pues bien, una de las principales ventajas de las energías renovables es que en la mayoría de los casos es posible implementar el foco de generación próximo al lugar donde se requiere su consumo, es decir, la generación cerca del foco de comercialización. Luego entonces existe un primer ahorro muy importante: se minimiza la necesidad de redes de transporte y distribución tal y como hoy las conocemos. En la medida en que prolifere la hoy llamada “generación distribuida”, es decir, producir energía allá donde se necesite, los costes de transporte y distribución se reducen significativamente.

Lógicamente, el modelo de grandes redes de transporte y distribución es previo al desarrollo de las energías renovables. Con el auge de la industrialización en los 50, 60 y 70 la demanda energética creció exponencialmente. La respuesta tecnológica del momento fue grandes centrales de generación (térmicas y posteriormente nucleares) y grandes redes de transporte y distribución. ¿Es este modelo el más inteligente y el más eficiente en la actualidad? Evidentemente no. Como argumentaba anteriormente, hoy es posible en gran medida generar energía allá donde se necesita. Luego si se comparara en su totalidad todo lo necesario para generar, transportar y distribuir las fuentes de energía no renovable frente a la generación distribuida vía energías renovables, entonces las renovables no resultan más caras sino mucho más baratas.

Pero existe otro factor que hoy en día hace todavía más estéril el debate “renovables si o no”. El coste de la tecnología relacionada con las energías renovables ha descendido en los últimos tres años a menos de la mitad, haciéndolas muchísimo más competitivas aún. Un ejemplo, AvanGreen instaló parques fotovoltaicos en 2008 a un precio final equivalente de 6,5 millones de Euros por MW instalado. Hoy en día instalamos las mismas infraestructuras por 2 millones de Euros y con un rendimiento mayor. ¿Por qué? Es simple, entre otras cosas, el precio del panel fotovoltaico ha descendido un 70% de media. El mismo razonamiento aplica a la energía eólica y otras fuentes renovables.

Y todo esto desde una perspectiva del mundo occidental donde el coste de la energía resulta todavía despreciable en comparación con otros entornos donde el coste de la energía el más del triple (África, Asia, algunos países latinoamericanos, etc.). En estos entornos, un modelo energético tradicional (no renovable) directamente no tiene ningún sentido.

El debatir en torno a si las renovables tienen o no sentido me recuerda a aquellos que a principios del siglo XX miraban pasar a los primeros coches con temor y pensaban que aquellas máquinas diabólicas no triunfarían. Solo unas décadas más tarde hay dos (o tres) de esas máquinas diabólicas por familia.

Las energías renovables tienen un futuro brillante. ¿Se puede detener el progreso? Sencillamente, no.

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