No cumplir con Kioto se paga muy caro. El caso de España

  • 6 noviembre, 2013

Son muchos los que piensan que la firma y ratificación de protocolos en materia de medio ambiente son meras declaraciones de intenciones o actos protocolarios que sirven exclusivamente para mayor gloria de los comparecientes en las “fotos de familia”. Nada más lejos de la realidad. Estos acuerdos constituyen marcos de compromiso vinculantes con trascendencia en muy diversos ámbitos y especialmente en materia económica.

El caso de España constituye un ejemplo ilustrativo. Recientemente la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), ha hecho público el grado de cumplimiento de los países miembros con respecto a sus compromisos en materia de reducción de gases de efecto invernadero (Protocolo de Kioto y acuerdos sucesivos).

España se sitúa en el grupo de cola de la Unión Europea junto a países como Austria, Liechtenstein y Luxemburgo. Y eso lo estamos pagando caro, muy caro.

Incapaz de alcanzar sus objetivos mediante un marco estable de políticas  en favor de la eficiencia energética y las energías renovables, España ha tenido que salir al mercado reiteradamente desde 2008 a adquirir derechos de emisión de CO2 . Y eso tiene un alto precio.  En concreto 800 millones de Euros desde 2008.

Y eso teniendo muchísima suerte ya que España se vio muy beneficiada (más por casualidad que por previsión) por el hecho de que el impacto de la crisis sobre la actividad industrial moderó el crecimiento de la brecha y derivó en una bajada drástica del precio de los derechos de carbono. Por un lado, al deprimirse la producción industrial se contrajeron las emisiones de gases de efecto invernadero, evitando así que la brecha entre lo que España debía emitir y sus emisiones reales fuera mayor. Y por otro lado  el parón productivo deprimió necesariamente el precio de los derechos de emisión ya que  los estados y sus empresas se vieron sorpresivamente con un exceso de derechos de emisión  que pudieron sacar al mercado  (no pocas empresas  han sobrevivido a la crisis por este negocio, por cierto).

En resumidas cuentas, por casualidad, le ha salido barato a España salir al mercado a compensar sus carencias pero podría haber sido un completo desastre y podríamos hablar de miles de millones de Euros de coste.  Solamente un dato, en el período de tiempo de 2008 a 2012 el precio de los derechos de emisión se desplomó en el mercado desde operaciones valoradas en 5€ por tonelada a menos de 1€. De hecho,  el año pasado se anunció desde la Oficina del Cambio Climático de España que  se había adquirido una cantidad de derechos de emisión equivalentes a un centenar de millones de toneladas a Polonia a un precio cercano a 1€.

Un ejemplo más de improvisación y falta de estrategia en un sector capital como es el sector energético.

Por cierto, ¿por qué no hablan de esto las eléctricas ? Es curioso, ¿no?

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